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viernes, 17 de mayo de 2013

Cuando el Gestor se aficiona a los trajes nuevos.


Este es uno de los cuentos infantiles más representativos de lo que les pasa a las personas que ocupan cargos de responsabilidad , todos los seres humanos tienen la necesidad de tener responsabilidad, otra cosa es que decidamos no asumirlas, pero cuando se asumen responsabilidades el peligro de aficionarnos a trajes nuevos, siempre estará presente, la única medicina "el Carácter" , la conciencia que marca los limites de las aficiones.

¿Cuantos gestores en el ámbito público y privado pierden la perspectiva de la responsabilidad que asumieron y se aficionan a los trajes nuevos?

A veces lo peor no es que se aficionen, lo peor es que se quieren hacer los trajes a medida.

 












El traje nuevo del Emperador

By: Hans Christian Andersen, 1837

 


Hace muchos años había un Emperador tan aficionado a los trajes nuevos, que gastaba todas sus rentas en vestir con la máxima elegancia.No se interesaba por sus soldados ni por el teatro, ni le gustaba salir de paseo por el campo, a menos que fuera para lucir sus trajes nuevos. Tenía un vestido distinto para cada hora del día, y de la misma manera que se dice de un rey: “Está en el Consejo”, de nuestro hombre se decía: “El Emperador está en el vestuario”.

La ciudad en que vivía el Emperador era muy alegre y bulliciosa. Todos los días llegaban a ella muchísimos extranjeros, y una vez se presentaron dos truhanes que se hacían pasar por tejedores, asegurando que sabían tejer las más maravillosas telas. No solamente los colores y los dibujos eran hermosísimos, sino que las prendas con ellas confeccionadas poseían la milagrosa virtud de ser invisibles a toda persona que no fuera apta para su cargo o que fuera irremediablemente estúpida.

-¡Deben ser vestidos magníficos! -pensó el Emperador-. Si los tuviese, podría averiguar qué funcionarios del reino son ineptos para el cargo que ocupan. Podría distinguir entre los inteligentes y los tontos. Nada, que se pongan enseguida a tejer la tela-. Y mandó abonar a los dos pícaros un buen adelanto en metálico, para que pusieran manos a la obra cuanto antes.

 

Ellos montaron un telar y simularon que trabajaban; pero no tenían nada en la máquina. A pesar de ello, se hicieron suministrar las sedas más finas y el oro de mejor calidad, que se embolsaron bonitamente, mientras seguían haciendo como que trabajaban en los telares vacíos hasta muy entrada la noche.

«Me gustaría saber si avanzan con la tela»-, pensó el Emperador. Pero había una cuestión que lo tenía un tanto cohibido, a saber, que un hombre que fuera estúpido o inepto para su cargo no podría ver lo que estaban tejiendo. No es que temiera por sí mismo; sobre este punto estaba tranquilo; pero, por si acaso, prefería enviar primero a otro, para cerciorarse de cómo andaban las cosas. Todos los habitantes de la ciudad estaban informados de la particular virtud de aquella tela, y todos estaban impacientes por ver hasta qué punto su vecino era estúpido o incapaz.

 

«Enviaré a mi viejo ministro a que visite a los tejedores -pensó el Emperador-. Es un hombre honrado y el más indicado para juzgar de las cualidades de la tela, pues tiene talento, y no hay quien desempeñe el cargo como él».

El viejo y digno ministro se presentó, pues, en la sala ocupada por los dos embaucadores, los cuales seguían trabajando en los telares vacíos. « ¡Dios nos ampare! -pensó el ministro para sus adentros, abriendo unos ojos como naranjas-. ¡Pero si no veo nada!». Sin embargo, no soltó palabra.

Los dos fulleros le rogaron que se acercase y le preguntaron si no encontraba magníficos el color y el dibujo. Le señalaban el telar vacío, y el pobre hombre seguía con los ojos desencajados, pero sin ver nada, puesto que nada había. « ¡Dios santo! -pensó-. ¿Seré tonto acaso? Jamás lo hubiera creído, y nadie tiene que saberlo. ¿Es posible que sea inútil para el cargo? No, desde luego no puedo decir que no he visto la tela».

 

-¿Qué? ¿No dice Vuecencia nada del tejido? -preguntó uno de los tejedores.

-¡Oh, precioso, maravilloso! -respondió el viejo ministro mirando a través de los lentes-. ¡Qué dibujo y qué colores! Desde luego, diré al Emperador que me ha gustado extraordinariamente.

-Nos da una buena alegría -respondieron los dos tejedores, dándole los nombres de los colores y describiéndole el raro dibujo. El viejo tuvo buen cuidado de quedarse las explicaciones en la memoria para poder repetirlas al Emperador; y así lo hizo.

Los estafadores pidieron entonces más dinero, seda y oro, ya que lo necesitaban para seguir tejiendo. Todo fue a parar a sus bolsillos, pues ni una hebra se empleó en el telar, y ellos continuaron, como antes, trabajando en las máquinas vacías.

Poco después el Emperador envió a otro funcionario de su confianza a inspeccionar el estado de la tela e informarse de si quedaría pronto lista. Al segundo le ocurrió lo que al primero; miró y miró, pero como en el telar no había nada, nada pudo ver.

-¿Verdad que es una tela bonita? -preguntaron los dos tramposos, señalando y explicando el precioso dibujo que no existía.

«Yo no soy tonto -pensó el hombre-, y el empleo que tengo no lo suelto. Sería muy fastidioso. Es preciso que nadie se dé cuenta». Y se deshizo en alabanzas de la tela que no veía, y ponderó su entusiasmo por aquellos hermosos colores y aquel soberbio dibujo.

-¡Es digno de admiración! -dijo al Emperador.

 

Todos los moradores de la capital hablaban de la magnífica tela, tanto, que el Emperador quiso verla con sus propios ojos antes de que la sacasen del telar. Seguido de una multitud de personajes escogidos, entre los cuales figuraban los dos probos funcionarios de marras, se encaminó a la casa donde paraban los pícaros, los cuales continuaban tejiendo con todas sus fuerzas, aunque sin hebras ni hilados.

-¿Verdad que es admirable? -preguntaron los dos honrados dignatarios-. Fíjese Vuestra Majestad en estos colores y estos dibujos -y señalaban el telar vacío, creyendo que los demás veían la tela.

 

«¡Cómo! -pensó el Emperador-. ¡Yo no veo nada! ¡Esto es terrible! ¿Seré tan tonto? ¿Acaso no sirvo para emperador? Sería espantoso».

-¡Oh, sí, es muy bonita! -dijo-. Me gusta, la apruebo-. Y con un gesto de agrado miraba el telar vacío; no quería confesar que no veía nada.

Todos los componentes de su séquito miraban y remiraban, pero ninguno sacaba nada en limpio; no obstante, todo era exclamar, como el Emperador: -¡oh, qué bonito!-, y le aconsejaron que estrenase los vestidos confeccionados con aquella tela en la procesión que debía celebrarse próximamente. -¡Es preciosa, elegantísima, estupenda!- corría de boca en boca, y todo el mundo parecía extasiado con ella.

El Emperador concedió una condecoración a cada uno de los dos bribones para que se las prendieran en el ojal, y los nombró tejedores imperiales.

Durante toda la noche que precedió al día de la fiesta, los dos embaucadores estuvieron levantados, con dieciséis lámparas encendidas, para que la gente viese que trabajaban activamente en la confección de los nuevos vestidos del Soberano. Simularon quitar la tela del telar, cortarla con grandes tijeras y coserla con agujas sin hebra; finalmente, dijeron: -¡Por fin, el vestido está listo!

 

Llegó el Emperador en compañía de sus caballeros principales, y los dos truhanes, levantando los brazos como si sostuviesen algo, dijeron:

-Esto son los pantalones. Ahí está la casaca. -Aquí tienen el manto... Las prendas son ligeras como si fuesen de telaraña; uno creería no llevar nada sobre el cuerpo, más precisamente esto es lo bueno de la tela.

 

-¡Sí! -asintieron todos los cortesanos, a pesar de que no veían nada, pues nada había.

-¿Quiere dignarse Vuestra Majestad quitarse el traje que lleva -dijeron los dos bribones- para que podamos vestirle el nuevo delante del espejo?

Se Quitó el Emperador sus prendas, y los dos simularon ponerle las diversas piezas del vestido nuevo, que pretendían haber terminado poco antes. Y cogiendo al Emperador por la cintura, hicieron como si le atasen algo, la cola seguramente; y el Monarca todo era dar vueltas ante el espejo.

-¡Dios, y qué bien le sienta, le va estupendamente! -exclamaban todos-. ¡Vaya dibujo y vaya colores! ¡Es un traje precioso!

-El palio bajo el cual irá Vuestra Majestad durante la procesión, aguarda ya en la calle - anunció el maestro de Ceremonias.

-Muy bien, estoy a punto -dijo el Emperador-. ¿Verdad que me sienta bien? - y se volvió una vez más de cara al espejo, para que todos creyeran que veía el vestido.

Los ayudas de cámara encargados de sostener la cola bajaron las manos al suelo como para levantarla, y avanzaron con ademán de sostener algo en el aire; por nada del mundo hubieran confesado que no veían nada. Y de este modo echó a andar el Emperador bajo el magnífico palio, mientras el gentío, desde la calle y las ventanas, decía:

-¡Qué preciosos son los vestidos nuevos del Emperador! ¡Qué magnífica cola! ¡Qué hermoso es todo!

 

Nadie permitía que los demás se diesen cuenta de que nada veía, para no ser tenido por incapaz en su cargo o por estúpido. Ningún traje del Monarca había tenido tanto éxito como aquél.

 

-¡Pero si no lleva nada! -exclamó de pronto un niño.

-¡Dios bendito, escuchen la voz de la inocencia! -dijo su padre; y todo el mundo se fue repitiendo al oído lo que acababa de decir el pequeño.

-¡No lleva nada; es un chiquillo el que dice que no lleva nada!

-¡Pero si no lleva nada! -gritó, al fin, el pueblo entero.

Aquello inquietó al Emperador, pues barruntaba que el pueblo tenía razón; mas pensó: «Hay que aguantar hasta el fin». Y siguió más altivo que antes; y los ayudas de cámara continuaron sosteniendo la inexistente cola.

jueves, 16 de mayo de 2013

La estrategia a estudio, hay que buscar nuevos paradigmas


La Estrategia a estudio, Hay que buscar nuevos enfoques.

Resumen.

 

Los grandes cambios estructurales en todos los sectores, originados por importantes factores tales como la liberalización, la competencia global, las discontinuidades tecnológicas y las cambiantes espectativas de los clientes, plantean nuevas dificultades a los gestores de empresas de numerosos países. Las antiguas recetas ya no funcionan. Los líderes empresariales que intentan que sus empresas sean nuevamente competitivas, están dejando atrás los enfoques estratégicos tradicionales. Buscan nuevas fórmulas que fijen el rumbo en un entorno turbulento. los académicos que se enfrentan a la misma realidad cuestionan igualmente la validez de los conceptos y herramientas del ámbito estratégico. Dado que se carece de un paradigma estratégico coherente y útil, parece que los gestores empresariales han decidido centrar su atención en la "implantación", como tabla de salvación , y prácticamente han abandonado la estrategia, que ha perdido importancia e interés. Los académicos continúan buscando nuevos enfoques. presentar buenas ideas nuevas y creativas relacionadas con las cuestiones y metodología que podrían conducir al desarrollo de un nuevo paradigma.

 

Dedicarse de lleno a la implantación , reingeniería de procesos, reajustes de plantilla, trabajo en equipo, y el proceso de transferencia de mayor capacidad de decisión y responsabilidad a los colaboradores.

Los términos claves: " La implantación " y la " Ejecución ", Las grandes consultoras como siempre se orientaron a resolver temas que demandaban sus clientes como la implantación y la eficiencia operativa.

la desilusión del mundo académico cuestionó el proceso de planificación e implícitamente el de desarrollo de estrategia y el concepto de organización con un objetivo.

la búsqueda de nuevos paradigmas y esquemas.

 

Factores que desencadenaron los cambios:

 

1.- Liberalización

2.- Cambios estructurales

3.- Exceso de capacidad

4.- Fusiones y adquisiciones

5.- Preocupaciones medioambientales

6.- Menor proteccionismo

7.- Expectativas cambiantes de los clientes

8.- Discontinuidades tecnológicas

9.- Surgimiento de nuevos bloques de comercio

10.- Competencia global.

 

Consecuencias:

 

La transformación industrial, el cambio de lógica, el reconsiderar la unidad de análisis para evaluar la competitividad, Estrategia es posicionar a la empresa dentro de la estructura determinada del sector que pertenece la misma, las herramientas y análisis estratégicos se centran en sectores existentes, La estrategia es el resultado de un proceso analítico y la ejecución de la misma de un proceso organizativo.

 

Enfoques:

-Surgimiento de empresas micromultinacionales

-Protección de la propiedad intelectual, activos intangibles.

-Competencia con anterioridad a la salida del mercado

-Competencia intraempresa y entre grupo de empresas.

-Los gestores deben desarrollar nuevas capacidades de gestión


By: CK Prahalad y Gary Hamel

 

Fuente: estrategia del siglo XXI

 

Hoy seguimos sufriendo estos cambios y los gestores continuamos buscando soluciones que den respuesta a las necesidades cambiantes de nuestros mercados.

Seguimos con la estrategia a estudio, cada vez el largo plazo está más desenfocado y la reformulación de la misma está a la orden del día. conozco una multinacional que con su estrategia de concentrarse nuevamente en su negocio central o "Core" casi desapareció del mercado español.

 

Muy aparte del problema financiero y la falta de liquidez que en muchos casos está ahogando a pequeñas y medianas empresas y en algunos casos grandes que se sobredimensionaron y en un proceso sin fin de crecimiento aprovechando la coyuntura se endeudaron demasiado y lamentablemente han tenido que cerrar modelos de negocio con una estructura de intangibles en sus activos que no se pudieron sostener. Que incongruencia reajustes lentos en la era de la velocidad.

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