
Publicado el 05-01-2009
Por Antonio Peñalver, consejero delegado de People Excellence
Fuente: Expansión y empleo
Desde el punto de vista del management organizativo, ‘Madagascar 2’ y ‘Bolt’ nos ayudan a reflexionar sobre la importancia de las personas y sus valores para llevar adelante los proyectos empresariales.
Está demostrado que la eficiencia en los resultados de las organizaciones depende en un gran porcentaje de cómo éstas gestionan a las personas en relación con sus retos. Y, en este sentido, es vital la sincronía que se consiga entre las competencias de las personas y las que requieren las diferentes organizaciones.
Por competencias entendemos el conjunto de conocimientos, habilidades, rasgos personales, motivos y, también, valores que requieren las compañías y aportan las personas. Estos últimos, los motivos y valores, son difíciles de identificar y desarrollar. Además, la falta de coincidencia entre lo exigido y lo aportado puede degenerar en conflicto.
Las películas infantiles proliferan en Navidad y, normalmente, desde el punto de vista de la gestión organizativa, son útiles porque nos muestran la importancia de las competencias personales y el desarrollo de los proyectos empresariales. Bolt y Madagascar 2 son dos películas infantiles con un mismo hilo argumental: personajes que con competencias distintas se embarcan para sacar adelante un proyecto en común.
En la primera película, el super-perro Bolt sale de Nueva York acompañado de un gato abandonado de nombre Mittens y un hámster obsesionado por la televisión llamado Rhino, para volver a su casa en Hollywood con el fin de rescatar a Penny, su ama quien, supuestamente, está secuestrada. En Madagascar 2, el león bailón Alex, la cebra Marty, la jirafa Merlman y la hipopótamo Gloria, tras acabar en una exótica isla de esta nación insular situada en el Océano Índico, deciden escapar rumbo al zoo de Nueva York, su casa.
Bienvenidos al autobúsEn ambas cintas podemos identificarnos con la metáfora del autobús de Jim Collins en su libro Good to Great y que se basa en su estudio sobre las claves del liderazgo empresarial a partir del análisis de una muestra representativa de grandes empresas de éxito. Lo cierto es que el proyecto empresarial es un autobús que, aun teniendo una meta clara y un viaje bien trazado, puede fallar si no se montan en cada etapa las personas adecuadas en los asientos correctos. Es más, aquellas personas que no se adaptan o contribuyen acaban bajándose del proyecto.
Tanto en Madagascar 2 como en Bolt vemos cómo en torno a un proyecto se van incorporando personajes cuyas competencias y aportaciones son definitivas para contribuir al éxito del mismo. Por ejemplo, los roles que juegan los pingüinos y los monos de Madagascar 2, además de divertidos, son fundamentales para el desarrollo con éxito del trayecto. Y lo mismo sucede en Bolt con nuestros amigos el gato y el hámster.
Sin duda, en ambas películas podemos apreciar muchos valores que nos gustaría identificar como virtudes en los profesionales que conforman el mundo empresarial, en la seguridad de que su dominio, a través de hábitos que los reflejen, contribuye a desarrollar a las organizaciones eficientemente. Como denominador común de ambos filmes, destacamos conductas que nos ayudan a identificar valores muy concretos como la amabilidad, la humildad y la valentía.
Además, podemos ver en nuestros héroes animados un gran derroche de cortesía, cordialidad y simpatía, todos ellos rasgos de la amabilidad. Y en parte por eso, tanto Bolt como Alex son, al fin y al cabo, los líderes de ambos proyectos. No hay nada más opuesto a la figura del líder que el individuo antipático e intratable.
Si por humildad entendemos saber reconocer lo mucho que le falta a uno para lograr una meta o dominar una materia, en estas dos películas encontramos múltiples ejemplos de ello. Nuestro león Alex reconoce que no es el líder de la manada y nuestro perro Bolt asume que no tiene súperpoderes. Sin embargo, ambos siguen adelante sabiendo conjugar otro tipo de competencias.
HéroesLa valentía es una auténtica fuerza creadora y nadie ha llegado a la cumbre acompañado del miedo. Ambas afirmaciones clásicas en torno a la valentía, las vemos reflejadas en nuestros héroes. Por ello, asumen riesgos y derrochan creatividad. ¿Quién, si no, se montaría en un destartalado avión, –como Alex–, o se enfrentaría a un supervillano, –como Bolt–? Y es que un buen profesional, un líder, no es un apocado o un pusilánime; más bien, se caracteriza por su temple heroico y atrevimiento.
En definitiva, durante estas fiestas podemos ver dos cintas infantiles que garantizan que nuestros hijos se divertirán y aprenderán rasgos de las relaciones humanas que en el futuro les ayudarán a ser mejores personas y, por qué no, mejores profesionales.

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